“Un solariano se enorgullece de no encontrarse con su vecino. Al mismo tiempo, su propiedad está tan bien gobernada por los robots y se basta a sí mismo hasta tal punto que le es completamente innecesario ver a su vecino. El deseo de no verlo condujo a la creación de equipos visores cada vez más perfectos, y a medida de que estos equipos visores se mejoraron, disminuía en proporción la necesidad de ver al vecino.”
– Isaac Asimov, El sol desnudo
lunes, 25 de abril de 2011
Isaac Asimov sobre Solaria
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